Nuevos indicios de laboralidad en la economía digital

Conforme las empresas cambian su modelo de negocio para adaptarlo a la era digital, los indicios clásicos de laboralidad se quedan obsoletos a la hora de determinar quién es y quién no es un trabajador laboral. No obstante, como el Prof. Perez de los Cobos puso de manifiesto en su momento la elasticidad del concepto de trabajador es la que permitirá su adecuación a la “realidad social del tiempo” en el que ha de ser interpretado.

En efecto, el concepto de trabajador -los conceptos de ajenidad y dependencia- deben ser interpretados conforme a la realidad de los tiempos en los que se vive lo que implica que es necesario buscar nuevos indicios de laboralidad adaptados a la nueva realidad económica o al nuevo modelo productivo.

Algo que por otra parte no es nuevo, dado que la primera regulación del concepto de trabajador hacía referencia a los obreros de las fábricas y si aún mantuviéramos esas interpretación en el S.XX todos los camareros, conductores etc… hubieran quedado fuera del concepto desde hace mucho tiempo.

Por ello, es necesario seguir con la modernización de los indicios de laboralidad para adaptarlos a la nueva revolución en el modelo productivo: la digital

Con ello, quiero dejar apuntados algunos “indicios” que tendrán gran relevancia en el futuro.

  1. El primero es la información: quién controla la información (datos clientes, precios, calidad servicio prestado) muy probablemente sea el empresario. Esto no es más que una adaptación de la clásica ajenidad patrimonial y es que en el mundo digital la mayoría de negocios no necesitan fábricas o maquinaria para funcionar sino información y datos. Por lo que el propietario de los datos será el empresario igual que lo ha sido siempre el propietario de la fábrica.
  2. La marca -sobre este tema hablaré en profundidad en un próximo post-.
  3. La capacidad de crecimiento del negocio. Se entiende que un trabajador autónomo debe aportar experiencia, formación y habilidades que la propia empresa no posee y, por ello, debe recurrir a un tercero independiente que se la provea y además su negocio debe ser “escalable”. Cuando el prestador de servicios solamente aporta mano de obra sin que exista posibilidades de desarrollo empresarial habrá un poderoso indicio de laboralidad
  4. Know-How. Enlazado con lo anterior quién aporte el “conocimiento o saber hacer” del negocio será un indicio de que es el empresario, quién reciba de otro el Know-How, y esto solo lo aplique, será trabajador. Una cuestión que en el mundo digital es clave.

En fin, estos son solamente algunos de estos nuevos indicios de un total de 18 que analizo en el libro titulado El trabajo en la era de la economía colaborativa publicado en la editorial Tirant lo blanch.

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