Como ya es tradición, cuando se acercan las vacaciones, al menos para quienes tienen la suerte de poder disfrutarlas, vuelve una de mis entradas favoritas del año: las recomendaciones de películas y series relacionadas con el mundo del trabajo y las relaciones laborales.
Este año la selección incluye profesiones muy distintas. Tenemos cocineros, personal sanitario, trabajadoras de la industria pornográfica, empleados de restaurantes y profesionales de la industria cinematográfica. En todas las obras el trabajo ocupa un lugar central. Algunas plantean cuestiones jurídicas muy evidentes. Otras permiten reflexionar sobre el esfuerzo, la tecnología, la sobrecarga de trabajo o el consentimiento dentro de una relación laboral.
Aquí os dejo las cinco recomendaciones de este año. Si os quedáis con ganas de más, recordad que ya existen once entradas anteriores con películas y series sobre relaciones laborales.
Feliz descanso a quienes podáis disfrutarlo.
5. The Bear (cuarta temporada, 2025)
Ya recomendé The Bear hace un par de años. También volví a mencionarla el año pasado al hablar de Boiling Point. Sin embargo, la emisión de la cuarta temporada merece que vuelva a aparecer en esta lista.
The Bear no va realmente de comida. Tampoco va de cocina ni de familia. Ni siquiera va de arte, aunque algunos de los platos que aparecen parezcan cuadros preparados para ser expuestos en un museo. The Bear es, ante todo, una oda al trabajo.
La serie habla de amar lo que haces. De aprender un oficio, esforzarte por hacerlo mejor y sentirte orgulloso del resultado de tu trabajo. También muestra el placer que puede producir comprobar que hoy sabes hacer algo que ayer no sabías. Ese sentimiento de realización personal a través del trabajo atraviesa toda la serie.
Pero The Bear tampoco oculta el precio que puede tener esa forma de entender la profesión. La búsqueda de la excelencia puede terminar convirtiéndose en obsesión. La pasión puede justificar jornadas interminables y comportamientos que, vistos desde fuera, resultan claramente abusivos. Cuando la entrega al trabajo se presenta como una virtud absoluta, es fácil olvidar que también existen la salud y el derecho al descanso.

4. Late Shift (2025)
Late Shift sigue durante un turno de noche a Floria, una enfermera de un hospital suizo. La película está construida prácticamente como una experiencia en tiempo real. El espectador acompaña a la protagonista mientras atiende a pacientes, administra medicamentos, responde a familiares y trata de resolver problemas que aparecen continuamente. Todo ello ocurre en una planta hospitalaria con menos personal del necesario.
La protagonista es una gran profesional. Tiene experiencia, conocimientos y una enorme capacidad de trabajo. Precisamente por eso, la organización deposita sobre ella una carga que ninguna persona podría soportar indefinidamente. A medida que avanza el turno, la vemos perder facultades. Se olvida de algunas tareas, tarda más en tomar decisiones y comienza a cometer errores. La película convierte la sobrecarga de trabajo en algo visible y casi físico.
Uno de los aspectos más interesantes de la película es que rompe con la idea de que trabajar más aumenta necesariamente la productividad. Cuando la carga supera determinados límites, ocurre lo contrario. La atención disminuye, las decisiones empeoran y las tareas deben repetirse. En un hospital, además, las consecuencias pueden afectar directamente a la salud de otras personas.
La película permite comprender que muchos errores atribuidos individualmente a los trabajadores tienen una causa organizativa. Resulta muy fácil responsabilizar a quien se equivoca. Es mucho más difícil analizar cuántos pacientes tenía asignados, cuánto tiempo llevaba trabajando o cuántas interrupciones había sufrido durante el turno.
Quienes estén interesados en estas cuestiones pueden encontrar un análisis más amplio en mi libro La huida del trabajo: sobrecarga de trabajo, salud mental y derechos fundamentales. En él analizo cómo el exceso de carga reduce la productividad, deteriora la salud mental y termina expulsando del mercado de trabajo incluso a profesionales que valoran profundamente su profesión.

3. Adult Material (2020)
Adult Material es una miniserie británica de cuatro capítulos ambientada en la industria pornográfica. La serie plantea cuestiones muy relevantes sobre prevención de riesgos laborales. En particular, muestra que la obligación empresarial de proteger la salud debe existir incluso cuando la persona trabajadora parece aceptar el riesgo.
Esto significa que el consentimiento de la persona trabajadora no libera a la empresa de sus responsabilidades preventivas. Una persona puede aceptar voluntariamente una determinada profesión. También puede conocer que esa actividad implica algunos riesgos. La empresa continúa obligada a evaluar esos riesgos y a adoptar las medidas necesarias para reducirlos.
La diferencia entre consentir una actividad y consentir un daño resulta especialmente importante en el sector que retrata la serie. La aceptación inicial de una escena no permite dar por consentido cualquier comportamiento posterior. Tampoco puede olvidarse que el consentimiento se produce dentro de una relación económica desigual.
Adult Material formula una pregunta incómoda: ¿hasta qué punto puede hablarse de libertad de elección cuando rechazar una práctica significa perder el trabajo y no poder pagar el alquiler? La pobreza y la necesidad económica condicionan profundamente las decisiones. Una firma o una declaración ante una cámara pueden demostrar una aceptación formal, aunque dicen bastante menos sobre la libertad real con la que se tomó la decisión.
La serie también aborda el conflicto entre la libertad de expresión de una trabajadora y el derecho al honor de la empresa y de otras personas. La protagonista decide denunciar públicamente lo ocurrido, pero pronto descubre lo difícil que resulta acreditar los hechos tras la denuncia de la empresa.
Además, cuando se comunican hechos concretos, adquiere especial importancia disponer de indicios que permitan sostener su veracidad. En muchos lugares de trabajo, las decisiones se adoptan verbalmente y las pruebas están bajo el control de la empresa. La persona que denuncia puede saber perfectamente lo que ocurrió y, pese a ello, tener enormes dificultades para demostrarlo.

2. The Automat (2021)
The Automat es un documental sobre Horn & Hardart, una cadena de restaurantes que alcanzó una enorme popularidad en Estados Unidos durante el siglo XX. Su gran atractivo era aparentemente tecnológico. Los clientes introducían unas monedas en pequeñas ranuras y abrían una ventana de cristal de la que retiraban directamente el plato elegido. Parecía que no había trabajadores.
El sistema generaba admiración porque parecía un restaurante automático. No había que pedir la comida a un camarero ni esperar a que alguien la sirviera. Para los clientes de principios del siglo XX, aquellas paredes llenas de compartimentos metálicos representaban el futuro.
Sin embargo, la tecnología tenía bastante de ilusión. Detrás de las pequeñas ventanas seguían existiendo cocineros que preparaban los platos y trabajadores que reponían constantemente la comida. También había mujeres encargadas de cambiar los dólares de los clientes por las monedas de cinco centavos necesarias para utilizar las máquinas. Los denominados nickel throwers formaban parte esencial del funcionamiento del establecimiento. La automatización no había eliminado el trabajo. Lo había escondido detrás de una pared.
El documental muestra también que una tecnología puede generar admiración sin aportar una mejora tan profunda como inicialmente parece. El cliente obtenía la comida de una forma novedosa, pero alguien continuaba cocinándola, transportándola y colocándola en el compartimento. La máquina SOLAMENTE modificaba la parte visible del servicio.
El modelo terminó perdiendo terreno frente a las cadenas contemporáneas de comida rápida. Aquellos establecimientos cerraron, pero la hostelería no dejó de necesitar trabajadores. El nuevo sistema continuó dependiendo de una gran cantidad de mano de obra, generalmente con salarios bajos y escaso reconocimiento social.
La historia resulta muy útil para pensar sobre la inteligencia artificial. Con frecuencia se presenta cada nueva tecnología como una sustitución completa del trabajo humano. La realidad suele ser más compleja. Algunas tareas desaparecen, otras se trasladan y muchas quedan ocultas para el consumidor. Incluso los estudios actuales de la Organización Internacional del Trabajo señalan que la inteligencia artificial generativa tiene más capacidad para transformar puestos y automatizar tareas concretas que para eliminar profesiones enteras.
The Automat recuerda que detrás de muchas tecnologías aparentemente autónomas continúa habiendo personas trabajando. La pregunta relevante debería ser qué empleos crea la tecnología, en qué condiciones se realizan y quién obtiene los beneficios derivados del aumento de productividad.

1. The Studio (2025)
Mi principal recomendación de este año es The Studio. Es una serie maravillosa y, probablemente, una de las comedias más divertidas que he visto últimamente. Seth Rogen interpreta al nuevo responsable de un gran estudio cinematográfico que intenta defender su amor por el cine mientras responde a las exigencias económicas de la empresa.
La serie funciona como una crítica feroz a la industria cinematográfica. Se burla de los ejecutivos que aseguran amar el cine mientras toman decisiones que hacen casi imposible producir buenas películas. También retrata el miedo permanente a equivocarse, a molestar a alguien o a provocar una crisis en las redes sociales.
Los capítulos están construidos sobre situaciones que comienzan siendo relativamente normales y terminan convertidas en desastres monumentales. Todo está llevado al extremo, pero casi siempre resulta creíble. Las apariciones de directores, actores y productores interpretándose a sí mismos aumentan todavía más la sensación de estar viendo una versión deformada, aunque reconocible, de Hollywood.
Para quienes estén interesados en la inteligencia artificial y el trabajo, recomiendo especialmente el capítulo 1×7. El episodio se titula Casting y comienza con una discusión sobre cómo seleccionar actores para una película sin ofender a ningún colectivo. La situación se vuelve cada vez más absurda hasta que se descubre que parte del material promocional ha sido generado mediante inteligencia artificial.
La escena es breve, pero plantea una cuestión laboral de enorme actualidad. La empresa utiliza inteligencia artificial porque permite obtener una imagen de manera rápida y barata. De este modo, evita contratar a un ilustrador, un diseñador o un fotógrafo. Cuando el resultado provoca un problema, nadie parece querer responsabilizarse de la decisión.
La inteligencia artificial aparece así como una herramienta de reducción de costes que sustituye trabajo creativo y diluye responsabilidades. La empresa obtiene el producto que necesita, pero desaparece la persona profesional que podía explicar cómo se creó la imagen, advertir de sus problemas y responder por las decisiones adoptadas durante el proceso.
Por todo ello, The Studio ocupa el primer lugar de este año. Es muy graciosa, está magníficamente interpretada y ofrece una mirada especialmente crítica sobre las contradicciones del trabajo creativo dentro de una gran empresa. Incluso quienes no tengan ningún interés por las relaciones laborales disfrutarán mucho con ella.

No dudéis en suscribiros gratuitamente al blog si os interesan las relaciones laborales y el Derecho del Trabajo.
Y con esto, el blog se despide hasta septiembre. Espero que paséis un buen verano y recordad que tenéis once entradas anteriores con más recomendaciones de películas y series.