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¿Puedo tener permiso laboral por fallecimiento de mi animal de compañía?

Permiso laboral por fallecimiento de mascota

¿Realmente puedo tener derecho a permiso en el trabajo por fallecimiento de un animal de compañía?

 

El otro día un amigo mío, que lo estaba pasando muy mal por la muerte de su perro, me hizo esta pregunta. La verdad es que no tuve que pensar demasiado la respuesta y rápidamente le respondí de forma negativa.

Pero posteriormente viendo que cada vez es más común que las personas decidan compartir su vida con un animal de compañía y el duelo sufrido puede ser igual o superior que el que pueda sufrir otra persona por el fallecimiento de un ser querido me puse a reflexionar. En efecto, existen estudios que demuestran que la pérdida de un animal de compañía puede suponer un impacto psicológico igual o superior que al de una persona[1]. El cariño es subjetivo y no objetivo, por lo que tratar de objetivarlo, como hace el art. 37.2 b) del ET, puede no ser la mejor vía.

El art. 37. 2 b) establece un permiso retribuido de “dos días por el nacimiento de hijo y por el fallecimiento, accidente o enfermedad graves, hospitalización o intervención quirúrgica sin hospitalización que precise reposo domiciliario, de parientes hasta el segundo grado de consanguinidad o afinidad”. Dada la claridad de los términos de este artículo, parece difícil defender que entre en este artículo el derecho a tener un permiso. Habría que recurrir a una –algo compleja- interpretación finalista de la norma para entender que el objetivo es conceder un permiso retribuido a los trabajadores que se encuentren en un estado psicológico de duelo. En ese caso, y entendiendo que el código civil (art. 6.3), obliga a interpretar las normas conforme a la realidad del momento, cabría dar pie a dicho permiso.

Aun vista esta posibilidad, a mi juicio, es difícil de defender. Quizá sea porque yo mismo no tengo animales de compañía, pero en cualquier caso creo que los permisos retribuidos pueden ampliarse por vía interpretativa hasta este estadio.

En cualquier caso, las dificultades de superar el fallecimiento de una mascota son una realidad para cada vez más trabajadores por lo que no es descabellado que las empresas se empiecen a plantear conceder permisos retribuidos en este supuesto.

Puede ser perfectamente una forma de atraer personas con talento a la empresa o simplemente es posible que ciertas empresas –como las cuidadoras de animales- quieran demostrar su sensibilidad en esta cuestión ofreciendo este tipo de medidas

Las propias empresas empiezan a propiciar que se lleven los perros al trabajo con una especie de guarderías para perros en la empresa[2], por lo que dentro de esta cultura del “Dog friendly” es posible incluir dichos permisos retribuidos. Siempre, claro, de forma consensuada con el empresario.

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[1] http://www.wsj.com/articles/the-challenge-of-grieving-for-a-pet-at-work-1447185650

[2] http://www.srperro.com/consejos/perro-urbano/oficinas-dog-friendly-las-ventajas-de-llevar-el-perro-al-trabajo

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